Andrew Willis, productor de id Software despedido en el ‘reinicio’ de XBOX, habla de las condiciones de trabajo durante la creación del DLC Revelations, que se creó ‘en tres o cuatro meses’.
Andrew Willis es uno de los desarrolladores de id Software afectados por el “reinicio” de XBOX que se llevó por delante a casi 140 trabajadores de la compañía de DOOM y Quake. Unos despidos que tuvieron lugar el día previo al lanzamiento de Revelations, la aclamada expansión de DOOM: The Dark Ages, para la que tuvieron que trabajar jornadas de hasta 17 horas en lo que el productor califica como el “peor crunch” en la historia de la saga.
Willis dice que si Revelations se pudo estrenar el 7 de julio, como indicó Bethesda, con la calidad que lo hizo, fue gracias a un ritmo de trabajo duro. Como él mismo apunta en una entrevista con Insider Gaming, el crunch no es algo obligatorio. No hay un jefe que establezca un mandato de hacer horas extra, pero si trabajando las horas apropiadas no se completan las tareas, algunos desarrolladores se ven impulsados a las jornadas maratonianas, a lo que contribuye que no quieran ver su nombre asociado a un producto de baja calidad.
“Hubo dos meses en los que trabajaba al menos 12 horas todos los días. Sé que llegué a las 17 un par de días. Fue brutal y la mayoría del juego [en referencia a la expansión Revelations] se hizo en tres o cuatro meses“, declara el productor. Willis recuerda jornadas en las que se despertaba aún de noche para acudir a la oficina y en las que no veía a su hijo al llegar a casa después del trabajo.
La carga de trabajo no disminuía, aumentaba
El problema se acrecentaba porque durante el desarrollo se añadían más y más cosas a Revelations, lo que conllevaba que el trabajo no se reducía a pesar de que “todos en el equipo” estaban trabajando horas de más. “Teníamos gente que trabajó en Hollywood durante 20 años y en el desarrollo de videojuegos durante 10 y dijeron que este era el peor crunch en el que habían participado”.

Después de dedicar, en algunas semanas, hasta 80 horas a su trabajo, Willis fue despedido, junto a otros cientos de empleados en id Software, Zenimax Online y otros estudios propiedad de Microsoft. Los que continúan en las empresas de XBOX están bajo amenaza constante: tras los 1600 despidos de julio vendrán, a lo largo del año fiscal, otros 1600.







