Hoy cuesta imaginarlo viendo el tamaño de Bethesda, pero el estudio llegó a envolver y preparar con sus propias manos las copias de The Elder Scrolls: Arena antes de enviarlas a las tiendas.
Durante los años 90, Bethesda todavía estaba muy lejos de ser la gigante que hoy asociamos a sagas como The Elder Scrolls, Fallout o Starfield. Cuando lanzó The Elder Scrolls: Arena en 1994, su primer gran RPG de fantasía, el estudio funcionaba casi como un equipo independiente en el sentido más literal del término, ya que no solo desarrolló el juego, sino que también participó de forma directa en su empaquetado y distribución física. La anécdota la ha recuperado GamesRadar+ a partir de una antigua entrevista con Vijay Lakshman, diseñador principal de aquel título.
Lakshman explicó en el número de enero de 2014 de GamesTM que en aquel equipo nadie tenía una sola función y que todos arrimaban el hombro en lo que hiciera falta. Eso incluía una tarea que hoy suena casi surrealista para un gran estudio: preparar las cajas del juego. “Aprendimos a montar cajas, los encartes y a usar la pistola de calor”, recordaba sobre el proceso de retractilar y dejar listas las copias que después debían enviarse a las tiendas.
De un lanzamiento desastroso a un pequeño éxito de culto
La historia resulta todavía más llamativa si se tiene en cuenta que Arena estuvo a punto de salir mal. El juego no había nacido como un RPG tradicional, sino como una propuesta mucho más centrada en combates de arena y gladiadores, pero el proyecto fue cambiando durante el desarrollo hasta convertirse en algo muy distinto. Ese giro, unido a que Bethesda perdió la campaña de Navidad de 1993 y acabó lanzándolo en marzo de 1994, complicó mucho su llegada a las tiendas. El veterano Ted Peterson contó en una entrevista de 2001 que los distribuidores descubrieron que el estudio no había hecho exactamente el juego que esperaba el mercado, y eso llevó a una tirada inicial de apenas unas 3000 unidades.
Dentro de Bethesda cundió el pánico, y Peterson llegó a decir que pensaban que habían condenado a la compañía y que podrían acabar cerrando. Sin embargo, el boca a boca fue cambiando poco a poco la situación, y Arena terminó encontrando a su público, se ganó una cierta fama de juego de culto y acabó vendiendo alrededor de 120.000 copias, una cifra modesta comparada con lo que vendría después, pero decisiva para que la saga echara raíces.
Lakshman abandonó Bethesda tras aquel lanzamiento, justo en la época en la que Todd Howard empezó a incorporarse al estudio. Con el tiempo llegarían Morrowind, Oblivion y Skyrim, que convirtieron la serie en uno de los nombres más importantes del RPG occidental.






